Importancia de la educación cívica en la participación ciudadana
El concepto de educación cívica refiere fundamentalmente al proceso a través del cual se promueve el conocimiento y la comprensión del conjunto de normas que regulan la vida social y la formación de valores y actitudes sociales. En función de esta definición básica de lo que es la educación cívica, podemos inferir la importancia que tiene esta para la formación de ciudadanos activos y concientes de los procesos políticos que se llevan a cabo en nuestro país.
Al interior del sistema educativo primario y secundario se experimenta en gran medida una ausencia de caracteres que incentiven de forma optima y eficiente la incorporación de elementos cívicos, entendiendo esta palabra como una serie de derechos y deberes que poseemos los ciudadanos de una nación, así como también ciertos elementos elementales y democráticos que reflejen el sistema político y las formas de representación que posee nuestro país.
A partir de
Desde las visiones de Bernstein y Bourdie, la escuela y el sistema educativo en si mismo funcionan como un mecanismo de reproducción de lo que ocurre en nuestra sociedad, lo que nos indica que la democratización de la toma de decisiones que afectan directamente a los estudiantes está en crisis, así como ocurre también en el mundo adulto y “ciudadano”. El ejercicio del poder vertical y descendente es un hecho en la gran mayoría de los colegios, escuelas y liceos a lo largo de todo el país, lo que nos demuestra que a pesar que la educación cívica esté incorporada aunque sea de forma precaria y limitada en el currículo educativo, se pasa por alto el ejercicio democrático que es fundamental para la formación ciudadana en miles de niños y jóvenes y la consolidación de la democracia a nivel de Nación.
La crisis que se manifiesta a nivel de participación ciudadana es un fenómeno de suma importancia para el análisis sociológico y politologico, que en el caso de la educación requiere una urgente inclusión y modificación curricular en pro de la generación de un espacio que funcione como puente entre la formación ciudadana y el ejercicio democrático en el sistema educativo, factor principal para la instrucción de los escolares en materias cívicas mediante las cuales el concepto de cohesión social funcione como un eje elemental para un proyecto país incluyente en materias de participación cívico-ciudadana.
La resolución de conflictos así como el ejercicio del poder en las salas de clases son manifestaciones propias de una institución educativa, temáticas que deben ser abordadas desde una perspectiva democrática otorgando los espacios de participación a los individuos involucrados en la toma de decisiones así como también aquellos que se ven afectados por estas, generando un microcosmos social donde se respeten los derechos y libertades de cada uno de los participantes de igual forma como los deberes y las normas sean cumplidas y aplicadas democráticamente.
La transversalidad de una política educativa que incluya en el currículo la formación ciudadana, es crucial para garantizar una práctica pedagógica democrática a nivel país, donde la imparcialidad y la objetividad en la entrega de contenidos asegure un aprendizaje libre de cargas ideológicas que impidan la comprensión ultima de nuestro sistema político, que en el caso contrario echaría por tierra el objetivo y la necesidad de formar sujetos activos al interior de sus comunidades y posteriormente al interior del sistema político y social, de igual forma para evitar la vinculación inherente con la política partidista, que en la actualidad se posiciona como uno de los principales factores de desinterés por parte de los jóvenes al momento de involucrarse en temas de política por el rechazo con las formas tradicionales y desgastadas que ha utilizado la clase política durante años.
El desafío que enfrentan las autoridades en materias de formación ciudadana desde el sistema educativo es complejo en si mismo, ya que existe un déficit a nivel país de participación ciudadana, restándole atribuciones a la vida cívica y limitando el rol de ciudadano, atomizando a los actores sociales desde su proceso de socialización, tarea que debe ser asumida por la institución educacional para promover y legitimar la democracia desde la infancia de manera prospectiva en función de la consolidación de el ejercicio democrático y la trascendencia de este sistema político con todos sus elementos que garantizan el bien común para todos los sectores de la sociedad.

